De ti mi corazón me habla
diciendo: "Busca mi rostro". Tu rostro estoy buscando, Señor; no me
lo escondas.
Tibi dixit cor meum, quaesívi
vultum tuum, vultum tuum, Dómine, requíram. Ne avértas
fáciem tuam a me.
O bien
Reminíscere miseratiónum tuárum, Dómine, et misericórdiae
tuae, quae a saeculo sunt. Ne
umquam dominéntur nobis inimíci nostri;
líbera nos, Deus Israel, ex
ómnibus angústiis nostris.
Oremos:
Señor, Padre santo, tú que nos mandaste escuchar a tu amado Hijo, alimenta
nuestra fe con tu palabra y purifica los ojos de nuestro espíritu, para que
podamos alegrarnos en la contemplación de tu gloria.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Celebrante:
Oremos, hermanos y hermanas, al Padre de la misericordia, árbitro de nuestros
actos, y Dios que escudriña lo profundo de nuestros corazones; y, con espíritu
contrito, pidámosle que escuche la oración de su pueblo penitente:
Respondemos: Escúchanos, Señor.
Para que Dios conceda a sus fieles
vivir estos días de Cuaresma con verdadero espíritu de penitencia, y prepararse
a celebrar con fruto el sacramento del perdón, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que quienes se han apartado
del camino del bien y han muerto a causa del pecado, escuchen en estos días de
Cuaresma la voz del Hijo de Dios y vivan, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que Dios inspire sentimientos
de caridad a los que tienen riquezas y multiplique los bienes de la tierra en
bien de todos, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que la penitencia cuaresmal
aleje de nosotros el amor desordenado a los bienes visibles, y sane nuestra
aridez espiritual con el deseo de los bienes del cielo, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Celebrante:
Dios nuestro, que llamaste a la fe a nuestros padres de Israel, y nos has
concedido ser iluminados con la luz del evangelio, escucha nuestras oraciones y
abre nuestros oídos, para que escuchando siempre la voz de tu Hijo y aceptando
en nuestra vida el misterio de la cruz, podamos alcanzar la gloria de tu Reino.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Que esta ofrenda, Señor, nos obtenga el
perdón de nuestro pecados y nos santifique en el
cuerpo y en el alma para que podamos celebrar dignamente las festividades de
Por Jesucristo
Amén.
Este es mi Hijo amado, en
quien me complazco. Escúchenlo.
Hic est Fílius
meus diléctus, in quo mihi bene complácui;
ispum audíte.
Oremos:
Te damos gracias, Señor, porque al darnos en este sacramento el cuerpo glorioso
de tu Hijo, nos permites participar,
ya desde este mundo, de los bienes eternos de tu Reino.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
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